miércoles, 26 de abril de 2017

AHA: bolsas coloridas y tejidos de Bolivia para el mundo



Dos cachorros de puma son el inicio de la historia de AHA, un emprendimiento que lleva coloridas bolsas de mano de plástico reciclado y tejidos elaborados en Bolivia a Estados Unidos, Europa, Australia y a otros mercados del mundo.

¿Qué tienen que ver los pumas? Hace 27 años llegó de Estados Unidos al país Anna Hosbein, de la mano de su esposo boliviano, Carlos Aliaga, un ecólogo que desarrollaba proyectos financiados por ese país en Bolivia. Cuatro años después, campesinos del valle alto le entregaron a él, como ecólogo, dos cachorros de puma, cuya madre había sido cazada. Como en esa época no había refugios para animales silvestres, el profesional construyó uno en una propiedad que compró en Isla del Sol. La siguiente pregunta era de dónde sacar dinero para mantenerlos. Después de tocar varias puertas, llevaron artesanías a Estados Unidos para recaudar fondos.

En esa campaña, hubo gente que quedó admirada con las bolsas y los tejidos. Era una puerta que se abría. Y fue así como se hicieron los primeros contactos y se hizo constante el flujo de los artículos bolivianos a los mercados internacionales.

La actividad terminó convirtiéndose en un emprendimiento permanente. Había nacido AHA Bolivia, un emprendimiento de bolsos de mano y accesorios, cuyos ingresos no sólo sirvieron para mantener a los pumas, sino también para dar trabajo a muchos artesanos y obreros bolivianos. De paso, se llevó por el mundo la imagen de Bolivia.

Paralelamente, se diseñaron nuevos modelos, prácticos y elegantes, de acuerdo a la demanda internacional (Anna Hosbein dice que en estos 23 años hizo tantos modelos que podría hacer alguno con los ojos cerrados). Además, los productos se ampliaron a mochilas, estuches para computadoras, cojines, y mucho más. Sin embargo, como quiera que la competencia internacional es muy reñida, se utilizó la estrategia de contactarse con clientes exclusivos, que pudieran adquirir los productos bolivianos, más que los mercados abiertos.

Anna Hosbein conserva una foto en la que aparecen los actores Matt Damon, Jennifer Garner y Ben Affleck con una de las bolsas AHA. Otra estrategia fue la de tomar contacto con intermediarios, que compran los productos y que los acomodan en grandes tiendas.

Actualmente, AHA trabaja en la reconstrucción de su imagen y de sus estrategias de mercado, lo que incluye participación en ferias internacionales y posicionamiento en las redes sociales.

¿Y los pumas? Vivieron durante más de 15 años (tiempo de vida natural de un felino silvestre). El refugio se convirtió en un museo, con su espacio para dar más oportunidades a los artesanos del lugar.



"Actores como Matt Damon y Ben Afflek utilizan las bolsas de AHA"



PRODUCCIÓN CON PRECIO JUSTO

AHA Bolivia es una de las pocas empresas bolivianas con membresía en World Fair Trade Organization (WFTO), que certifica que el producto ha sido elaborado y comercializado a previo justo, lo que garantiza un buen pago a los productores.

Por ello, se preocupa de hacer un buen pago a sus productores, aunque ello implique subir el precio final del producto.

AHA cuenta con más de 200 artesanos que elaboran sus tejidos a mano o a máquina. Una prenda bien elaborada en lana de alpaca puede salir de Bolivia a 100 dólares. De esta cifra, el 30 por ciento irá para el artesano, el otro 30 por ciento para la empresa y un 30 por ciento para el material. La empresas de allá pueden revender la misma prenda en 400 euros.

Las bolsas de plástico reciclado, en cambio, son diseñadas por la empresa, pero se elaboran en pequeñas factorías en distintos barrios de la ciudad. En estos casos, los productores no ganan por comisión, sino por sueldo.



HACIA EL MERCADO BOLIVIANO

• Anna Hosbein de Aliaga puso a su emprendimiento el nombre de Ahá. Asemejaba a un “Guau”, “lo encontré”. Casualmente, también son las iniciales de su nombre.

• Pese a que su principal mercado se encuentra en el exterior, busca también abrirse espacio en el mercado local.

• Su tienda principal en Cochabamba se encuentra en la calle Hamiraya #681 entre La Paz y Reza (casi Costanera). Teléfono 4522693.

• También está la tienda KIWI, Juan Capriles 208. Esquina Potosí.

• En Sucre, La Rayuela Librería. Calle J.J. Pérez 331 Supermercado SAS Local B1.

• La Paz: CMilla. San Miguel. Avenida Montenegro Nro. 724. Galeria. La Fuente, Local. 4.

• Santa Cruz: 3er anillo Equipetrol, pasillo 9c / norte #41 (Diagonal al oncologico).

En Facebook: f/Aha Bolivia Srl


martes, 25 de abril de 2017

Industriales optan por material económico y viajes a frontera

Los dueños de la empresa textilera Coria decidieron realizar viajes hasta la frontera con Argentina para vender los pantalones de mezclilla (jeans) que confeccionan. Manufactura Nacional Cochabamba (Manaco) lanzó este año calzados de lona, más económicos que los de cuero, y ya no contrata personal desde 2013.

En ambos casos, como otras industrias, tienen como objetivo asegurar las ventas, porque se ven afectados por el contrabando y la venta de ropa y prendería a medio uso.

El presidente de la Cámara de Industria de Cochabamba, Antonio Fernández, informó ayer que como sector apoyan el proyecto de ley del Gobierno central que pretende que las alcaldías asuman la competencia del control de la comercialización de la ropa usada. Representantes de diferentes industrias y de la Federación de Fabriles respaldaron la postura. En tanto que los comercializadores de prendería usada defienden sus puestos laborales.

El gerente Administrativo de Coria Textiles, Álvaro Coria, describió que el negocio familiar incluye en su cadena de trabajo viajes de 48 horas por tierra para llegar hasta lugares como Villazón y Bermejo, para realizar una venta directa de jeans a 40 bolivianos, con ganancia mínima.

“Estamos totalmente golpeados. No vendemos ni el 10 por ciento de la producción local. Lo estamos haciendo en las fronteras para poder subsistir”.

La textilera tiene 20 años. En la actualidad, confecciona de 2.500 a 3 mil prendas al mes, 300 por ciento menos de las alrededor de 12 mil que costuraba hace 10 años.

“Estamos siendo invadidos, por el contrabando, por ropa brasileña, china, prendas usadas. Nos vemos desprotegidos”.

La empresa Manaco también asumió algunas medidas para mantener su producto en el mercado.

El gerente de Recursos Humanos, Juan José Pimentel, manifestó que las ventas se redujeron en casi un 50 por ciento desde 2013. Hace cuatro años, Manaco vendía 2 millones de calzados y en la actualidad alcanza solo cerca de la mitad.

“Tiene que ver el precio competitivo y, además, el contrabando que no paga impuestos ni beneficios sociales. Nosotros cumplimos todo lo que la ley nos manda. Nuestra calidad es mayor y ofrecemos garantía real en el país”.

Aunque aseguró que Manaco tiene una proyección de vida asegurada, reconoció que no contratan más personal. En la actualidad tienen 720 trabajadores. En 2013 eran alrededor de 900. Varios se retiraron por distintos motivos, incluida la jubilación. Los puestos no fueron ocupados por otras personas.

“Nos vemos afectados al no poder brindar más fuentes de ingreso al país”.

Este 2017, la empresa mudó parte de su materia prima, de cuero a lona. “La lona está pegando más en el país y es económica”.

Manaco disminuyó la producción de los calzados de lujo para abaratar costos.

Los zapatos de mayor precio tienen forro de cuero y los que son más económicos de lona.

El presidente de la Cámara de Industria enfatizó que la ropa usada es contrabando, “un ilícito, una actividad ilegal”.

Dijo que cada año se estima que ingresan al país 8 mil toneladas de ropa usada, un equivalente a alrededor de 40 millones de dólares.

Conforme a los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre los departamentos más afectados por el contrabando son Cochabamba, donde el año 2000 el sector textil tenía una participación 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). En la actualidad, el porcentaje bajó a 0.7.

Citando a la Aduana Nacional, Fernández informó que entre enero de 2010 y abril de 2014 se decomisaron 62.276 fardos de ropa usada. Oruro encabeza la lista con el 58.81 por ciento , le sigue La Paz con 19.08 por ciento y Cochabamba con un 14.31 por ciento .

El gerente general de Julios, Ronald Rodríguez, expresó que “de seguir en ese camino, muchas empresas más van a cerrar”.

El representante legal de la empresa Sentex, Manfred Schejtman, manifestó que se puede generar más empleo y que “lo único que falta es que el Gobierno defienda la industria”.

Estas circunstancias derivaron también en el cierre de empresas. Fernández recordó que en 2016 se cerraron más de 7 mil en Bolivia, de las cuales alrededor de 2 mil estaban en Cochabamba, donde había unos 60 mil empleados. Los sectores más afectados fueron textiles, alimentos y bebidas, marroquinería y cerámica.

La directora de la Cámara de Industria Liliana Almanza resaltó que las industrias bolivianas dan fuentes laborales y aportan a Impuestos Nacionales.

Respaldo

La Cámara de Industria dio a conocer su respaldo a la propuesta del Gobierno de pasar la competencia de control de ropa usada a las alcaldías.

Piden aeropuerto de carga

El presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privados de Cochabamba, Javier Bellott, le pidió al gobernador Iván Canelas activar el aeropuerto de Chimoré como uno internacional de carga. Bellott realizó ayer una visita protocolar y en la reunión se trató varios temas, entre ellos, el del aeropuerto.

El empresario resaltó la necesidad de contar con los medios necesarios para mejorar las exportaciones.

“Estamos en medio del país, que debería ser una ventaja, pero también es una limitación”.

Esto ocurre en empresas como las textileras y las industrias de joyas.

“Estamos alejados de las fronteras y de un centro internacional de cargas, como Santa Cruz. Deberíamos tener uno más cerca, como Chimoré”.

Citó como ejemplo la exportación de flores que se daba hasta 2007 desde Cochabamba hasta Estados Unidos, vía Ecuador, a través del Lloyd Aéreo Boliviano.

“Tenemos que encontrar, ahora, otras formas”.

Ropa usada genera pérdida de $us 40 millones al año



El presidente de la Cámara de Industria de Cochabamba, Antonio Fernández, denunció ayer que la venta de ropa usada en los mercados genera pérdidas económicas de hasta 40 millones de dólares al año para las empresas textiles.

“Vemos con buenos ojos la ley que el Gobierno pretende promulgar para prohibir la comercialización de la ropa usada a través de competencias y facultades de los municipios. Es momento que nos pongamos la mano al pecho y no apoyar al contrabando”, dijo Fernández en una conferencia de prensa.

En la misma línea, el dirigente de la Federación de Fabriles de Cochabamba, Mario Céspedes, dijo que el contrabando de ropa usada provoca desempleo y crisis en la industria nacional, por lo que pidió que se elimine este delito y se fomente el consumo de productos bolivianos. “Más producto nacional es más industria y esto significa más empleo digno”, aseveró.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), citados por Fernández, el contrabando de ropa usada genera pérdidas por 40 millones de dólares por año al sector textil formal; se calcula que 8 mil toneladas de este producto ilegal ingresan al país en ese mismo periodo.

Esto significó un decrecimiento del aporte del sector al PIB de 1,5 por ciento en 2006 a un 0,7 por ciento en 2016. Si en 2006 la industria textilera crecía a un ritmo de 3 por ciento anual, en 2014 bajó a 1,1 por ciento, lamentó Fernández.

Ayer, autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo recibieron a representantes de los vendedores de ropa y prendería usada para escuchar sus demandas e intentar frenar las movilizaciones que anunció el sector desde esta semana.

Antes de ingresar al encuentro, la presidenta de la Comisión Nacional de Defensa de la Ropa y Prendería a Medio Uso, Elizabeth Verástegui, explicó que, si no se encuentra una solución a sus demandas, el sector comenzará movilizaciones.

lunes, 24 de abril de 2017

Ropavejeros: Hay más control y subió el costo de los fardos



Vendedores de ropa usada aseguran que los controles en la frontera con Chile aumentaron y que el precio de los fardos subió entre Bs 70 y Bs 100, luego de que el Ejecutivo remitiera al Legislativo un proyecto de ley para que las alcaldías restrinjan la oferta de esas prendas.

Este medio consultó ayer a una veintena de comerciantes intermediarios y al detalle de la feria 16 de Julio de El Alto, quienes expresaron su preocupación porque su fuente de ingresos está en riesgo. Están a la espera de la reunión que sostendrán sus dirigentes con el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Eugenio Rojas, hoy a las 10.00.

De no haber una respuesta favorable para que se paralice el tratamiento de ese proyecto de ley marcharán el miércoles. Según los dirigentes de ese sector, la anunciada medida puede afectar a más de 250.000 vendedores en todo el país.

Elizabeth es una de esas comerciantes. Se dedica a este negocio, que le permite sostener a su familia de cuatro miembros, hace ocho años.

La medida anunciada por el Gobierno ya trajo consecuencias para su economía, pues los farderos (importadores de artículos a medio uso) hicieron subir el precio de cada envoltorio en Bs 100. Ella compra un paquete de primera (ropa de marca) aproximadamente a $us 500.

Y le preocupa ese aumento porque puede acrecentarse en las próximas compras que haga. “Los farderos dicen que pese a que hay más controles van a hacer pasar, pero no sabemos cuánto más irá a aumentar el precio”, manifestó.

Martina Miranda, quien vende en ese mercado hace 10 años, también informó que los proveedores aumentaron el costo de cada envoltorio en $us 10 (unos Bs 70). Ayer tuvo que comprar con $us 120 un embalaje de chompas, cuando el precio habitual era de $us 110. Y se pregunta qué irá a ser de ella y su familia si se prohíbe la comercialización.

Víctor compra dos fardos por semana y provee de la mercadería a los comerciantes al detalle. Él explicó que el precio de los embalajes está entre $us 180 y $us 340. “Los farderos esta mañana (ayer) nos comentaron que para las próximas entregas puede haber más incremento porque ya no están dejando pasar en la frontera, hay mucho control”, comentó y también expresó su desasosiego por el futuro de su familia porque “es difícil encontrar trabajo”.

La importación de ropa usada está prohibida desde el 1 de abril de 2008, según el Decreto Supremo 28761, pero la mercancía sigue entrando de contrabando. En tanto que la venta fue impedida desde el 1 de abril de 2009, según el Decreto 29521, pero esa disposición tampoco se cumple. Entonces se dispuso que se lleve adelante un programa de reconversión, es decir, que cambien de actividad, pero ello no prosperó.

Yola Condori, comerciante de pantalones hace nueve años, indicó que la reconversión solo benefició a las personas que ya tenían empresas de confección de prendas, pero no a ellos, que son detallistas. Ella compra fardos con ropa europea a $us 260, un precio que todavía no aumentó.

Sofía también opinó que el cambio de actividad no fue posible por falta de inversión. “Vamos a seguir con esta actividad porque hemos creado nuestras fuentes de trabajo, nadie nos ha regalado”, declaró.

Entretanto, Elsa, que se dedica a esta actividad 20 años, expresó que no solo ella puede verse afectada, sino también unos cinco jóvenes a los que ella da empleo cada semana.

Y explicó que los importadores les dijeron ayer “que va a ser más complicado traer mercadería, pero veremos qué pasa”. Ella adquiere los paquetes a $us 200, la ropa de primera y $us 100 a $us 120, la de segunda.

Ema también exteriorizó su intranquilidad no solo por la prohibición de venta, sino porque los que internan la mercancía le comentaron que el precio subirá. “Están diciendo que ya no llegará, pero nosotros vivimos de esto y ahora qué es lo que haremos, estamos preocupados”, reclamó.

El comercio de ropa usada, para unos un mal para otros una ayuda

La comercialización de ropa a medio uso además de otro tipo de mercadería americana, fue abarcando grandes espacios de la ciudad, considerando que para unos es un factor negativo en desmedro de la producción nacional y el comercio formal, pero para otros es una actividad de gran ayuda para las familias de escasos recursos económicos.

En los mercados Kantuta y Roberto Young es donde principalmente se ve la dinámica del comercio de mercancías de varios tipos, respondiendo a un comercio "informal" por los asentamientos en las calles expandiéndose en un recorrido desmedido que escapa del control de las instancias operativas del Gobierno Municipal.

Lo que argumentan los representantes de este sector, es que este fenómeno se debe a la falta de nuevas oportunidades de empleo, pero que contrariamente son los propios comerciantes quienes afirman que varias familias ampliaron sus capitales por esta actividad, como comúnmente se los conoce como los "farderos".

"Somos más de 800 mil familias en todo el país, en Oruro fácilmente llegamos a los 20 mil", sostuvo Amadeo Tapia, asambleísta departamental.

En las recientes semanas se reflejó la cantidad de personas que integran este sector por las movilizaciones efectuadas en todo el país, en rechazo a un proyecto de ley de regulación de mercaderías a medio uso que al momento es de tratamiento en la Asamblea Legislativa Plurinacional para su aprobación.



CONFLICTOS

Ante el anuncio del inicio de movilizaciones, se desató la polémica, cuestionando el crecimiento en el número de nuevos afiliados a distintas asociaciones, además de conocer si realmente continúa la internación de ropa usada.

Según el asambleísta departamental y representante de este gremio, Amadeo Tapia, solo se estaría comercializando la mercadería que quedó posterior a la vigencia del decreto supremo 28761 de junio del año 2006, pero que paradójicamente la dirigencia continúa sumando afiliados y la venta de esta mercadería sigue vigente en el país.



FERIAS

En gestiones pasadas la posición del alcalde Édgar Bazán Ortega, era que "Oruro no puede convertirse en un mercado persa", pues este criterio para muchos quedó sin efecto por la realidad que hoy es evidente, donde la capital pasó de ser un referente de la producción nacional a un municipio enteramente comercial por las innumerables ferias, en la cuestionante de responder si este fenómeno es positivo o negativo en el tiempo.

Mientras tanto, se espera el pronunciamiento oficial de las autoridades del gobierno nacional que será determinante para definir las direcciones que podría tomar la actividad comercial en el país, sobre todo en lo que corresponde a este sector.

domingo, 23 de abril de 2017

Ropavejeros se reunirán con Gobierno


Los comerciantes de ropa usada pospusieron la marcha nacional fijada para el lunes en La Paz en contra del proyecto de ley que, si es aprobado, dispone que las alcaldías controlen la venta de prendas de medio uso, puesto que esperarán los resultados de la reunión a la que fueron convocados por el Gobierno para mañana. Así lo hizo conocer Julio César Alcalá, presidente del Comité Departamental de Defensa de Prenderías Usadas.

“El Ministerio de Desarrollo Productivo nos ha convocado para el lunes a las 10:00 a una reunión. Como sector vamos a esperar qué de positivo va a salir de esa reunión”, manifestó el dirigente.
Sin embargo, Alcalá indicó que mantendrán una vigilia en Santa Cruz para estar atentos, por si es necesario retomar las movilizaciones.

El viceministro de la Micro y Pequeña Empresa, Saturnino Ramos, ratificó ayer que el 1 de mayo el presidente Evo Morales promulgará los proyectos de ley de Micro y Pequeña Empresa y el Régimen de Control a la Comercialización en el Mercado Interno de Mercancías Usadas, informó ABI.
La autoridad estatal remarcó que la importación clandestina de producto usados proviene de Chile

Cerca de medio millón de personas se dedican al comercio de ropa usada

Cerca de medio millón de personas en el país se dedican al comercio de prendería usada, actividad que podría desparecer de acuerdo a Ley, porque existen reparos sanitarios respecto a la venta de estos artículos.

El 2014 entró en vigencia el Decreto Supremo 28761, que prohíbe la importación y venta de ropa usada en el país. La norma tiene la finalidad de proteger la industria textil boliviana y a la población, por sus posibles efectos negativos en la salud pública, debido a que esta mercadería no cuenta con inspecciones sanitarias y por tratarse de bienes de origen desconocido.

En la práctica ninguna disposición de seguridad se cumple ni se aplica, por el rechazo de los comercializadores de ropa a medio uso, algunos de ellos con gran poder económico y con la capacidad para movilizar a miles de pequeños comerciantes que consideran que se verán afectados por la norma. Entretanto que las organizaciones de pequeños y medianos productores reclaman su aplicación estricta.

Para mañana lunes está programada una reunión prevista para las 10.00 horas con el Ministro de Desarrollo Productivo, Eugenio Rojas, y el Viceministro de Producción Industrial a Mediana y Gran Escala Néstor Huanca para evaluar la propuesta de ese sector.

De acuerdo con Juan Carlos Gutiérrez, dirigente del sector central “Virgen del Carmen” en la oportunidad el sector planteará sus observaciones al proyecto de Ley formulado por el Gobierno que prohíbe la venta de esa mercadería.

Mientras se cumpla la anunciada reunión, los comerciantes de base y dirigentes sectoriales de La Paz y El Alto anunciaron que se mantendrán en vigilia frente a las instalaciones gubernamentales en la avenida Mariscal Santa Cruz de la sede de gobierno, a fin de precautelar que ninguna de las disposiciones que emita el Gobierno afecte su derecho al trabajo y al sustento de sus familias.

Según la dirigencia del sector, lo adecuado es normar y ordenar esa actividad comercial, para cuyo efecto están dispuestos a pagar impuestos, crear una norma regulatoria específica para ese sector que incluya una previa clasificación de las mercancías.

A decir del dirigente, todo diálogo o medida del Gobierno debe buscar consensos y debe proponer la creación de fuentes de empleo de manera inmediata para que el sector no sea asfixiado.

PROBLEMA INTEGRAL

Por su parte, el presidente del Comité Departamental de Defensa de la Comercialización de Ropa a Medio uso de La Paz y El Alto, Tomás Quispe, afirmó que se trata de un problema mayúsculo del Gobierno, porque se trata de fuentes de empleo que no han generado. “Ese anteproyecto de Ley nos estaría relocalizando a por lo menos 200 mil familias que vivimos de esa actividad”, señaló.

Por otra parte calificó de insensato plantear que las alcaldías hagan cumplir una prohibición que no logró hacer cumplir el propio Gobierno y que tampoco ha generado las industrias ni fuentes de empleo que necesita el país.

NO ES COMPETENCIA

Po otra parte, la dirigente del “Sector Galerías” en el centro de la ciudad de La Paz, Ana María Ugarte, descartó que esta actividad comercial sea una competencia para la industria de la confección nacional, toda vez que el país no ha desarrollado esa capacidad y que la competencia en el mercado se da alrededor de la ropa china barata y de mala calidad.

Pese a los años que lleva el problema de la ropa usada, el conflicto se mantiene vigente, el Gobierno ha intentado desincentivar esta actividad ofreciendo créditos a los comerciantes para su reconversión, sin embargo han sido muy poco utilizados.

Las medidas propuestas hasta la fecha no han prosperado y se aún se buscan opciones alternativas para encarar el problema. Actualmente está en debate un proyecto de ley que otorga la competencia de control de este comercio a las Alcaldías, que serían los responsables de garantizar que la prohibición se cumpla.

DATOS

- Desde 2014 está vigente el Decreto Supremo 28761, que prohíbe la importación y venta de ropa usada en todo el territorio nacional.

- Los comerciantes de prendería usada piden al Gobierno que busque consensos y proceda a la creación de fuentes de empleo de manera inmediata

- 200 mil familias, aproximadamente, dependen de este comercio.

- El capital de trabajo puede ser desde $us 100.

- Los “farderos”, en Oruro operan con capitales mayores a $us 30.000.

- Este comercio creció, aproximadamente, en 50% en los últimos cinco años.

- El comercio de ropa usada genera empleos directos para planchadoras, lavanderas, transportistas, estibadores, vendedoras, limpiezas de ropa, sastres y servicios de seguridad.